El tango, en sus compositores e intérpretes, es la confluencia de diferentes historias: eruditas, populares, pero incluso científicas. En particular, a pesar de que su sensualidad está fuera cuestión, su característica más convincente es el llamado “olor a muerte”. Aquí, voy a tratar de demostrar esta afirmación correcta, junto con otras más lingüísticas.